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sábado, 5 de abril de 2014

desenchufados

y .....me sigue gustando igual aún no me he muerto en el sentido de MAnuel Vicent, pues si mis hijos no estuvieran durmiendo le daría al volumen.
Yo era muy grunge, sin querer claro, en el insti años después me enteré de que me llamaban la hippie, a mí que  siempre supe que los  hippies son los padres...vaya tela
hace 20 años podíamos pasar d e  MOnteverdi a Nirvana,
llorar en las estaciones de autobús, escribir en andenes, acabar las ciudades a todas las horas, comer en sitios raros, caminar por el monte varios días, dormir bajo un cielo irreal, pasar la noche en un local de ensayo, visitar parques qeu parecen cementerios, construir un reloj de lunas, bañarnos en el mismo río a pesar de Heráclito, vivir con gente maravillosa y sentir que cada segundo era compeltamente nuestro.
Era una ilusión.

 Nada hay nuestro. 
Ni las palabras.
 LAs palabras sobre todo son siempre de los otros. Escribimos de prestado y eso es lo que  nos hace esatr vivos.

domingo, 8 de septiembre de 2013

El miedo, apología y petición.


Llega la noche. Algún ruido de cuyo origen nada sabemos turba nuestro pensamiento hasta que  al fin  ,si se descubre la raíz,  llega  algo de sosiego.  No bajamos la guardia pero vivimos más tranquilos  averiguando a qué  tememos y porqué  lo tememos.  Lo contrario es irracional e inconsciente.
Cuando decía que no tenía miedo la vida era un peligro.  Sin  miedo podríamos caer en cualquier abismo y sin saber a qué es preciso  temer resbalaremos seguro.

 a comenzar y a ternimar
 a saber y a no saber, 
a  no ganar y a vencer
  por  lo  que vemos y por lo que  permanece  sin desvelar



desde  pequeña  me encanta  tener el miedo, no tener miedo  sino   tener al miedo, poseerlo, que es nombrarlo, es entenderlo.
Gracias  a  que al menos yo lo tengo
voy a la compra
limpio azulejos y me salvo la vida;
salgo al escenario, educo a mis hijos, tomo mucha fruta, poco azúcar; bebo agua clara,  escucho, grito y amo;
me miro al espejo, canto
o lucho.
Así podemos  ser valientes.  Tenemos al miedo. Seguimos.

LA petición: pordiós no les digan a los niños que no hay motivos para el miedo. Mejor les enseñamos a detectarlo, desentrañarlo.

Así podemos  ser valientes.  Tenemos al miedo. Seguimos.